4 CONSEJOS BÁSICOS PARA MANTENER UNA CUARENTENA SALUDABLE

Ahora que vivimos circunstancias excepcionales, continuar trabajando nuestros hábitos hará que, cuando esta situación termine, volver a la rutina nos cueste menos. Además, cuidar de lo que comes te ayudará a mantener una buena salud física y mental.

1- PLANIFICAR NUESTRO MENÚ SEMANAL: siempre lo digo, tiene muchas ventajas, pero ahora más. Esto hará que nuestra lista de la compra sea más exacta y organizada, y que de una visita al supermercado lo tengamos todo. De esta forma saldremos menos a la calle y nos expondremos menos al virus. También ayudará a evitar tentaciones a la hora de pasar por algunos pasillos, porque, si está en la lista se compra, y sino está es que no hace falta.

Para que tu menú sea equilibrado y nutritivo, es fundamental que te asegures de que en las dos comidas principales (comida y cena) hay proteína de calidad (legumbres, carne, pescado, huevo, lácteos) y verduras y hortalizas, que en esta situación pueden comprarse frescas, congeladas y en conserva. Además, reduce el consumo de pan, arroz, bollería casera y similares. Son alimentos que ahora mismo no necesitas consumir con tanta frecuencia, dado que el gasto energético es menor.

 

2 – CONTINUA CON TU RUTINA Y PROCURA QUE LOS HORARIOS DE TUS COMIDAS NO VARÍEN MUCHO: si te ha tocado teletrabajar, y antes dejabas la comida previamente preparada, ten a mano algunas preparaciones listas para recurrir a ellas en caso de que te falte tiempo para cocinar, o te dé pereza hacerlo.

Por otro lado, también te recomiendo que el tiempo que antes invertías en ir al trabajo, lo disfrutes cocinando, y comiendo más tranquilamente.

 

3.- SI ANTES NO ALMORZABAS O MERENDABAS, PROCURA NO HACERLO AHORA: el hecho de estar en casa hará que tengas más hambre, y además probablemente te apetezcan comidas más palatables, con más azúcar y más grasa. Tienes que pensar que, si antes no tomabas tentempiés y tu ritmo de vida era más activo, ¿por qué tomarlos ahora, cuando el gasto energético es menor?

Intenta identificar si lo que tienes es hambre real, o simplemente apetito (hambre emocional). Si finalmente decides comer algo, elige opciones saludables: fruta, frutos secos, edamame, encurtidos, crudités de verdura, …

En estos casos, procura no recurrir con frecuencia a los ultraprocesados. Son alimentos que por sus ingredientes y características organolépticas (sabor, textura, olor, …) generan adicción y cada vez necesitarás más cantidad de ellos para satisfacer tu hambre.

 

4.- SI APARECEN MOMENTOS DE ANSIEDAD, ESCÚCHATE E IDENTIFICA POR QUÉ APARECE: esta situación puede generar emociones negativas (tristeza, aburrimiento, estrés, intranquilidad, …) que deriven a comer alimentos de peor calidad y en mayor cantidad. La comida no debería ser lo que alivia esas emociones. Párate a pensar un momento: ¿tu problema se solucionará tras comer ese alimento? ¿te sientes mejor después de habértelo comido?

En estos casos, lo que recomiendo es, primero identificar qué emoción se experimenta y por qué. Y en lugar de huir de ella, aprender a gestionarla sin que la comida esté presente. Leer, jugar con nuestra familia, pintar o hacer deporte son alternativas que van a ocupar nuestro tiempo, y finalmente nos harán sentirnos mejor.

Ante un episodio de ansiedad por comer algo, tienes dos alternativas:

  • Ocupar la mente con algo que no sea la comida, y por lo tanto, enorgullecerte el doble porque tiene mucho mérito lo que has hecho. Esto te motivará.

  • Comer ese alimento que te apetece, pero sin culpabilidad. Ya que te lo vas a comer, disfrútalo. Y después piensa qué puedes hacer para que, cuando vuelva a pasarte un episodio similar, tu consuelo no sea la comida.

 

Algunos consejos son más fáciles que aplicar de otros. Tenemos que tener en cuenta que estamos viviendo una situación compleja, que ha supuesto un cambio importante en nuestra rutina. Como seres humanos que somos, necesitamos tiempo para adaptarnos a todo esto, por eso, la clave para saber cuidarnos está en escucharnos y mimarnos. Es importante que seamos flexibles con nosotros mismos, nos permitamos tener días malos, y tengamos en mente que esto es un proceso temporal. Aprende de él, y saldrás más reforzado.